Durante la pasada semana, los aficionados al tenis, hemos tenido el Mutua Madrileña Madrid Open para entretenernos.
En esta ocasión, no he ido a ningún partido. Las entradas eran muy caras y se agotaron muy rápido.
Pero ahora quería hablar de una cosa que me lleva dando vueltas a la cabeza desde hace tiempo: Las manías de Rafa Nadal.

A nadie se le escapa que todos los deportistas de élite tienen sus pequeñas manías:
El ritual antes de tirar un tiro libre de los jugadores de baloncesto.
Los pasos exactos de los futbolistas antes de un lanzamiento de falta.
Entrar al campo con el pie derecho.
No tocar la Copa antes de haberla ganado.
La toalla de la suerte de ciertos porteros…
Hay muchas cosas… pequeños rituales o talismanes -más o menos absurdos- que sólo ellos entienden.
De Rafa Nadal son muchas las manías o tics visibles… La más llamativa, el colocarse el calzoncillo entre punto y punto. Pero también colocarse el pelo detrás de la oreja. Darse unos golpes con la raqueta en las zapatillas. Limpiar las líneas si juega en tierra…
Hasta aquí, vaya y pase… Como un deportista más y sus pequeñas manías.
Lo que realmente me sorprende es lo demás.
Primero. Un tío como Rafa Nadal, cuya característica principal es la CABEZA que tiene. El poderío mental sobre todos los demás, que le hace luchar cada punto como si fuera el único del partido, sin importar si va ganando, perdiendo o qué esté pasando en el partido. Esa capacidad de concentración y de confianza en su juego y en su calidad es lo que me choca con estas supersticiones.
Porque sigamos con las manías: No pisar las líneas de la pista mientras no se esté jugando el punto. ¿A ver, Rafa, si las pisas qué pasa? ¿Vas a jugar peor?
Con las retransmisiones de Televisión Española del Madrid Open, esta vez, hemos podido observar lo que pasa en los tiempos de descanso entre juegos impares -normalmente las televisiones se van a publicidad en ese minuto- y nos han mostrado lo que hace Rafa en ese tiempo.
Llega a su banco. Coloca una toalla. La raqueta encima de la toalla, siempre igual. Bebe un trago de una de las dos botellas y la deja exactamente en la misma posición con las letras prefectamente orientadas. Coge la otra botella y lo mismo.
En este vídeo podemos ver la “operación botellas”, aunque es antiguo.
Es realmente llamativo y rozando el ridículo. Alguien, con esa cabeza, con esa concentración… ¿Cómo le puede dar tanta importancia a esa tontería?
En el siguiente vídeo vemos cómo, tras ganar uno de sus puntos imposibles -el el Masters de Roma 2009- que le da bola de partido, coloca sus botellitas porque las ha tirado en la celebración. El siguiente punto lo gana y gana el partido. ¿Tendrán las botellitas algo que ver?
Puedo entender que quiera beber primero de una botella templada y luego de la fría… o al revés. ¿Pero y la colocación? ¡¡Qué más da!!
Por supuesto, por mí que lo siga haciendo si eso hace que juegue a ese nivel. Pero no puedo evitar alucinar cuando lo veo.
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Algunas cosas más que manias, son tener en orden hasta el más minimo detalle, para estar solo preocupado de lo que se esta haciendo. Digamos que es como quien estudia en su casa, y delante quiere que en la pared no haya nada raro, para no distraerse. Por poner un ejemplo, cuando yo edito vídeos, debo tener todo ordenado alrededor, porque si no, ya estaria pensando en que “tengo que ordenar”, un saludo, buen articulo