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]]>Empezando por la plaza del Obelisco dos Cantóns… que tiene enfrente los jardines de Méndez Núñez…
Me gustó mucho la fuente que hay ahí…
Con curiosos personajes…
De ahí a una de las zonas más icónicas de A Coruña…
Con esas casas con las fachadas cerradas, blancas…
Mirando al puerto…

Continuamos hacia la parte antigua…
En el centro hay iglesias, monasterios…

Y los famosos cruceiros…

Ya estás a tiro de piedra de la plaza más emblemática de A Coruña. La Plaza de María Pita:
Dedicada a la heroína que defendió A Coruña de la armada inglesa…
Ahí puedes terminar una buena vuelta. Otra posibilidad es empezar en la plaza de Riazor:
Puedes caminar desde cerca del estadio camino de la Torre de Hércules y podrás contemplar varios sitios muy chulos, como esta fuente de los surfistas…
La ensenada del Orzán es espectacular…
Enseguida divisas la Torre de Hércules, el único faro romano en funcionamiento del mundo. Aunque de camino a la Torre de Hércules, todavía pasas por sitios increíbles, como esta calita a los pies de la colina: la playa de las lapas.
Al lado de la Torre de Hércules, inscrita en la lista de Patrimonio Mundial en 2009, se puede ver esta rosa de los vientos en la punta Eiras.
Una visita imprescindible a este majestuoso edificio:

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]]>Importante si viajais en coche: si tenéis el hotel en la zona del Mont Saint Michel, aunque no esté en la misma isla, necesitaréis un código de acceso a unas barreras. El código cambia cada día y cuesta cuatro euros el acceso. De otra manera, tendréis que aparcar en los parkings disuasorios y montar en los buses lanzadera.
Cuando vas llegando y, por primera vez ves el Mont Saint Michel es algo similar a ver la Torre Eiffel. Surgiendo de la nada y coronada por la Abadía, con su perfil inconfundible.
Dentro de la zona del Mont Saint Michel te puedes mover, para ir a la isla, andando o en buses gratuitos. Si caminas por la noche hay que llevar chalecos reflectantes que te prestan en el hotel. Los autobuses son curiosos porque no maniobran para girar. Hacen como los metros: el conductor cambia de la parte delantera a la trasera del autobús, cambian las luces, y listo. Arrancan en el otro sentido.
En la parte de arriba de la isla está la Abadía del Mont Saint Michel, coronada a su vez con una estatua del Santo.

Cuando entras en las murallas, hay que seguir la corriente… las calles son estrechas, llenas de tiendas de souvenirs y restaurantes… algún hotel… aunque pienso que llevar el equipaje por esas callejuelas hasta arriba de gente no debe ser tarea fácil…

La otra cosa realmente llamativa en la visita al Mont Saint Michel es ver las mareas. Conviene mirar, en muchas páginas encuentras la información fácilmente, los horarios de las mareas para el día en que vas a hacer la visita.
Cuando nosotros fuimos fue en una época en que no había grandes variaciones. Eso nos dijeron también en el hotel. Cuando dicen eso, quieren decir no llega a separarse la isla de tierra. Pero sí sube el nivel del agua mucho… y eso vale la pena verlo.

En esa foto se ve la marea baja. Hay gente, incluso, caminando por la arena. Para hacerlo, hay que ir con un grupo o un guía que conozca bien los horarios, las zonas y controle los tiempos. Si estás lejos, puede ser peligroso cuando el agua empiece a subir.
Una vez en la isla, hay que visitar la Abadía. Es interesante porque te cuentan todos los pasos que se fueron dando, a lo largo de los siglos, añadiendo cosas, creciendo, luchando…

La Abadía fue un enclave defensivo muy importante en todas las épocas. Además, contaba con una defensa natural, en las mareas, que siempre hacía que un par de veces al día se quedaran libres de asedios.

Desde las terrazas se contemplan vistas alucinantes de todos los lados de la isla. Si puedes estar en alguna viendo el agua acercarse, es una pasada.

La Abadía tiene muchas dependencias. Desde la Iglesia, el claustro, las zonas donde vivían -y viven- los monjes, capillas, albergues…

Muchas de las zonas que se visitan se fueron añadiendo con el tiempo, con lo cual hay una buena mezcla de estilos arquitectónicos…

No sólo por una cuestión de estética, también por dónde esté situada la estancia. Es espacio es muy limitado y se ha construído muy “hacia arriba”.
En un lado de la iglesia está el claustro. Dos de sus lados dan al vacío.

En el resto de las estancias se alternan las columnas finas, altas, ligeras…

Con grandes pilares, casi sin espacio…

Si no estás atento a la hora, cuando sales, te puedes encontrar un paisaje totalmente distinto…

Porque lo que antes era arena y kilómetros de tierra… ahora está lleno de agua.

Aquí una comparativa antes-después:


Está muy bien dar una vuelta por la arena… aunque no es arena propiamente dicha… es como un barro seco.

Desde allí tienes unas vistas distintas de la isla… Aunque esos días no iba a formarse la isla completamente.

Y ya que estás allí, hay que volver por la noche. Los autobuses lanzadera funcionan hasta muy tarde… y si no, siempre puedes caminar.

Muy interesante y muy bonita la visita al Mont Saint Michel…
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]]>No consigo recordar si había estado antes o no… pero creo que no.
El objetivo era salir de casa, que nos diera el sol… desconectar un poco de las tareas que me ocupaban desde el viernes… ¡Apetecía!
Lo mejor, parece ser, es aparcar en el parking del barrio del Castillo. Desde allí hay muy buenas vistas de la ciudad y empiezas el paseo bajando.
No sé si es que llevaba mucho tiempo encerrado delante de la pantalla del ordenador, o si hacía un día especialmente bonito… pero todos los colores me llamaban la atención.
La bajada hasta la Plaza Mayor es muy pronunciada, así que lo que hay que hacer es disfrutar de ella, sin pensar en la vuelta.
De hecho, aunque volvimos andando por el lado de las callejuelas de las casas colgadas, se puede volver tomando el autobús 1 ó 2.
En la Catedral -también se puede apreciar que está en cuesta-, te quieren cobrar unos cuantos euros por entrar… No sé si cinco euros adultos. Feo, feo…
Me llamó la atención la cantidad de edificios de la Iglesia que hay allí. Entre conventos, monasterios, iglesias… de distintas órdenes… Muchos.
Anécdota de la profesión: Un equipo japonés de algo de televisión estaba grabando algún tipo de reportaje o documental en Cuenca y llevaban un material impresionante… Steadycam, Betacam… Pero lo más llamativo, en los tiempos que corren: ¡seis personas! Guau!!!
Cuenca: casitas de colores y cuestas…
Una cascadita de agua, probando el filtro ND de mi G11… Estaría muy bien volver al Monasterio de Piedra a sacar jugo de los saltos de agua que hay allí…
Ya de vuelta, pasas por debajo de las Casas Colgadas…
Están muy bien…
Desde el puente hay muy buenas vistas de las Casas Colgadas, y compruebo una vez más que los fabricantes de candados han sabido readaptarse a los nuevos tiempos. Antes, la gente compraba candados para guardar cosas, atar cadenas, cerrar puertas… Ahora, esas funciones las hacen otros elementos: las pitones, las trancas, los cerrojos…
Pues estos fabricantes, en vez de pedir un canon para sus negocios, se dedican a vender candados para que la gente los ponga en puentes…
Lo más recomendable es dar vueltas por las callejuelas de Cuenca… Encontrar esquinas, pasajes…
Otro día toca volver para ver sitios nuevos… Hacer las rutas de senderismo que hay…
E ir al nacimiento del Río Cuervo y la Ciudad Encantada… Eso queda pendiente.
Por cierto, el Parador Nacional tiene buena pinta, ¿eh?

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