Siguiendo los pasos de Amaia Salazar en la Trilogía del Baztán IX

Siguiendo los pasos de Amaia Salazar en la Trilogía del Baztán IX

Otro fragmento de Legado en los huesos que pude ver en mi visita a Elizondo para ver los sitios que aparecen en la trilogía del Baztán escrita por Dolores Redondo

Puente, Elizondo

Atravesó el puente y subió a la calle Jaime Urrutia, desierta por la lluvia, y en la que sólo se veía a alguna persona bajo los gorapes, la zona porticada en la que había un par de bares, de los que escapaban, cuando abrían las puertas, calor y música. Relajó el paso mientras observaba la carita de Ibai, que pareció inicialmente sorprendido por el traqueteo de las ruedas en el empedrado y que ahora comenzaba a abandonarse, mirándola con unos ojitos que apenas podía mantener abiertos, hasta que se durmió. Amaia tocó con el envés de la mano la suave mejilla para comprobar que estuviera caliente y lo arropó. Caminaba sin prisa, a un paso al que no estaba acostumbrada, sorprendida al comprobar cuán agradable era moverse así, escuchando el ruido de los tacones de sus botas en el empedrado y dejándose acunar por el suave balanceo que sin querer adoptaba su cuerpo.

Palacio Arizkunenea, Elizondo

Cuando pasó frente a la plaza, se detuvo un minuto ante el palacio Arizkunenea

Palacio Arizkunenea, Elizondo

observando los restos de antiguas lápidas funerarias discoidales expuestas en el patio y que, caladas por la lluvia reciente, parecían más reales, como si mojadas obtuvieran su verdadera dimensión.

Lápidas, Palacio Arizkunenea, Elizondo

Continuó hasta el ayuntamiento y, después de mirar a ambos lados para comprobar que nadie la veía, pasó una mano por la botil harri, la piedra que simbolizaba el pasado de Elizondo y que dotaba de fuerza al que la tocaba, un gesto que incluso a ella, que despreciaba la superstición, la reconfortaba.

Botil Harri, Elizondo

Volvió hasta la plaza, pasó frente a la fuente de las lamias

Plaza Elizondo

y se asomó a ver el río Baztán desde aquel punto en que las fachadas traseras de las casas se reflejan en la superficie espejada, como otro mundo húmedo y paralelo atrapado bajo las aguas, que en aquel remanso aparecían engañosamente quietas.

Río Baztán, Elizondo

Algunos comensales rezagados que salían del restaurante Santxotena se acodaron en la barandilla para hacerse fotos. Cruzó la calle y entró en el local. La propietaria la saludó, reconociéndola. Aquél era el restaurante favorito de James y solían cenar allí a menudo.

Restaurante Santxotena, Elizondo

Aquí os dejo los enlaces a los sitios que visité:

Artículo I. La iglesia.

Artículo II. Las calles de Elizondo.

Artículo III. La plaza.

Artículo IV: Las inundaciones.

Artículo V: El cementerio.

Artículo VI: Descubrimiento de los cuerpos.

Artículo VII: Los txantxigorris.

Artículo VIII: Hospitalenea.

Artículo IX: Recorriendo Elizondo.

Artículo X: Pasaje entre Jaime Urrutia y Santiago.

Artículo XI: Recorriendo Elizondo II.

Artículo XII: Muniartea.

Artículo XIII: Hotel Baztán.

Artículo XIV: Comisaría de la Policía Foral.

Artículo XV: Hostal Trinkete.

Artículo XVI: Restaurantes en Pamplona.

Artículo XVII: Aínsa.

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