El sexto día es el más “light” de todo el viaje. Una buena cantidad de kilómetros por delante, de Alesund a Oslo… Pero, ¿qué le vamos a hacer? Algún día hay que empezar a volver…
Aun así, está muy bien… Se vuelve por otro camino, bordeando fiordos y lagos, sin coger ferrys…
Cuando llegamos al Trollveggen, que significa “El muro del Troll”, se hace una parada.
El Trollveggen es la pared vertical más alta de Europa, en torno a los 1.000 metros, y eso hace que vengan escaladores de muchas partes del mundo a subirla. Lamentablemente, cuando nosotros paramos, no había ni rastro de la pared, porque la niebla era muy densa.
Seguimos la ruta… hasta Dombas, donde paramos en un área de servicio a comer…
No había tiempo para mucho, aparte de comer… pero había una iglesia al otro lado de la carretera que quizá valiera la pena echarle un ojo…
Lástima que se pusiera a diluviar como si no hubiera mañana… la iglesia, nos la imaginamos…
Seguimos ruta hasta Lillehammer, sede de los Juegos Olímpicos de 1994… Aunque nos daba un poco igual que fuera Lillehammer u otro sitio, ya que la parada fue en una calle peatonal, en el centro… y eso es lo que había que ver…
No vimos los trampolines más que de la carretera… ni nada relacionado con la olimpiada… Salvo esta casa con esquís en la fachada…
Y es verdad, los aros olímpicos en el suelo…
Han pasado 18 años, así que quizá tampoco hubiera mucho que ver…
Seguimos ruta hasta Oslo… y tiempo libre al llegar.
Para poder ver el edificio de la Ópera…
El Ayuntamiento…
En Oslo se entrega el único Premio Nobel fuera de Suecia: el Premio Nobel de la Paz. ¿Por qué? Pues porque así lo dijo Alfred Nobel. En la ciudad hay muchos edificios y museos dedicados a este premio.
En el Bryggen… o el puerto… había un montón de gente bailando rock and roll… curioso…
El famoso reloj de Oslo que aparece en todas las guías…
Cenamos en un restaurante llamado Egon, esta noche, la cena no estaba incluida en el circuito.
Egon es una cadena y hay varios, tanto en Oslo como en Bergen. Tienen carta en español y hay veces que te regalan unos ponchos con su logotipo, muy interesantes para esas lluvias tan inoportunas.
El que fuimos nosotros está en la Calle Karl Johan. La calle peatonal principal, muy cerca del Grand Hotel y del Teatro Nacional. Precio, unos 35 euros por una hamburguesa grande (como la que puedes tomar aquí en un Fridays, por ejemplo) y una cocacola.
Después de dos noches en Loen, llegó el día de abandonar este hotelito. El destino es Alesund, la ciudad más al norte que visitaremos, pero con muchas cosas por el camino.
Jenny, la guía, nos fue hablando de la vegetación de Noruega. Nos dio unas cuantas pautas para conocer la altura sobre el nivel del mar en la que estábamos, en función de la vegetación que viéramos.
Me pareció muy interesante, porque es verdad, según subes, el paisaje cambia muy rápido.
Al estar tan al norte del planeta, la vegetación actúa de distinta manera que en España.
Así, entre 0 y 300 metros, se ven cultivos.
Entre 300 y 600 bosque.
Entre 600 y 800 arbustos y matojos.
Entre 800 y 1.000 metros, tundra. Nada de vegetación, como mucho algún musgo o líquen en las rocas.
Muy curioso, porque fue llegar a 1.000 metros y parecía que estábamos en lo alto de Sierra Nevada… y sólo estábamos a 1.000 metros.
Incluso a esta altura, en julio, había lagos helados…
Iniciamos el descenso hacia Geiranger, por una carretera de montaña muy divertida… Con curvas cerraditas y granjas colocadas en sitios imposibles…
Geiranger es un pueblo, con su puerto en el fiordo, donde sale el ferry que va a Hellesylt… y que recorre el fiordo con el mismo nombre.
Reconozco que, para ciertos destinos o ciertas personas, un circuito de este tipo puede ser mejor en crucero. Yo no lo recomiendo. Prefiero el bus. Es verdad que es un rollo tener que estar con las maletas de aquí para allí… pero ves muchas más cosas con el autobús… y es mucho menos agresivo para el entorno.
Imaginad el desembarco de estos dos pedazo cruceros en un pueblito mínimo… Todos bajando de los barcos como locos… como los toros cuando salen a la plaza…
En fin… cada quien es cada cuál, está claro.
Desde Geiranger se puede ver esta carretera, con formas de “zetas”, que también tiene que ser curiosa…
Y, nuevamente, listos para navegar por otro fiordo…
Paredes verticales de una altura increíble… Sin duda, la Tierra ha vivido épocas duras…
Si hay altura, paredes y glaciares… hay cascadas. El agua del deshielo que busca llegar al mar… al fiordo, en este caso.
Hablo mucho del deshielo… pero en realidad, el deshielo ya estaba terminando cuando fuimos, la tercera semana de julio. Antes, las cascadas eran mucho mayores y mucho más impresionantes.
De hecho, una de las cascadas más famosas del fiordo Geiranger, la de las Siete Hermanas, sólo eran seis…
La hermana que falta se debió ir de vacaciones a Alicante… lo que es seguro es que no se fue con “El Pretendiente”, porque esa cascada estaba enfrente… y traía la botella que siempre trae para intentar conquistar alguna de las hermanas.
Estaría bien ver la de las Siete Hermanas en pleno deshielo…
También se pueden observar, durante el trayecto en ferry, granjas en lugares prácticamente inaccesibles. En invierno nieva, aunque estemos a nivel del mar, así que a estas granjas sólo les queda el fiordo como medio de comunicación. Estos fiordos, al estar afectados por ciertas corrientes oceánicas más cálidas, no se congelan.
Se llega a Hellesylt y continúas ruta hacia Alesund… con parada en ruta para ver el fiordo desde tierra.
Comida en Stranda, un pueblo en el que hacen masas de pizza que se congelan y se distribuyen a todo el país… y último ferry del viaje, entre las poblaciones de Magenholm y Orsneset.
En Alesund es obligada la visita al mirador. Se puede hacer por carretera, con el autobús, o andando por unas escaleras.
Pero contemplar la vista desde allí es imprescindible.
Visitando las calles, se ve que Alesund es una ciudad muy distinta a todo lo visto hasta ahora en Noruega…
Y es que Alesund sufrió un incendio que acabó con toda la ciudad, allá por 1904. A la hora de reconstruirla, se utilizó piedra e influencias centroeuropeas, traídas por los noruegos que por entonces recorrían medio mundo en sus barcos…
Es una de las ciudades donde se aprecia Art Nouveau en casi cada rincón…
Paseando por sus calles olvidas que estás en Noruega… nada que ver con las edificaciones tradicionales que llevamos viendo todo el viaje.
Es una ciudad centrada en su puerto…
Aunque la pesca es la actividad principal del puerto de Alesund. Especialmente, del arenque.
Cada casa, cada esquina, merece ser contemplada…
Dando una vuelta, se llega a la iglesia, al oeste de la ciudad…
Alesund es uno de los puertos donde para el Hurtigruten. Originariamente, este barco era el barco del correo y recorre cerca de 2.700 kilómetros de costa noruega. Actualmente, además, viajan pasajeros entre ciudades o todo el recorrido, por placer. La línea entre las localidades de Bergen y Kirkenes tarda seis días y medio en completarse.
Mientras visito Alesund, pienso que ese viaje en el Hurtigurten sí estaría bien hacerlo…
Fin del paseo… es verdad que por las calles no se ven muchos noruegos. Vivir viven… pero ¿dónde se meten?
Cae la noche… o eso parece…
Subo corriendo al mirador… una puesta de sol allí bien lo merece…
Al menos, volver a ver la ciudad y los lugares que has recorrido vale la pena…
Pero aparecen nubes en el horizonte que esconden al sol en su ocaso… ¡Ooh!
Y además, ya son las doce de la noche y todavía no se decide a oscurecer del todo…
Toca retirada… al fin y al cabo, esta es la ciudad más al norte de todo el tour y, aunque se haga de noche en algún momento, le cuesta… Mañana, a Oslo.
La excursión por el Parque Nacional Jostedal con el objetivo de llegar al glaciar Briksdal es una de las cosas que más me han gustado del viaje.
Es naturaleza en estado puro. Montañas, bosque, ríos, casacadas… y hielo.
El autobús te deja en un punto, en la base, donde hay una cafetería, una tienda de souvenirs… y unos carritos tipo golf, por si no puedes hacer la caminata.
No es mucha distancia y nos dieron tiempo. Si puedes, hazlo andando.
Se disfruta tanto de un paseo por ese entorno, que vale la pena.
Cuando llegamos nosotros, había nubes bajas, algo de niebla… Lo cual hacía que todo fuera más especial, más salvaje…
El camino está perfectamente preparado hasta los últimos metros, que ya no pasan los carritos. Pero en ningún momento es un camino de cabras.
Lo bueno de ir andando es que te puedes parar a contemplar los detalles que encuentras… aguas que aparecen donde menos te lo esperas… O la grandiosa cascada que hay al poco de empezar.
El Parque Nacional Jostedal es famoso por la cantidad de hectáreas de glaciar que tiene… y en esta época, el deshielo hace que el agua baje, directamente desde esos bloques inmensos de hielo, con una fuerza increíble.
El camino asciende y serpentea… mostrando distintos ángulos del glaciar y de la vegetación del lugar.
Al acercarnos al lago, formado por el agua de deshielo que hay justo debajo de la lengua del glaciar, entró la nube y empezó a llover… Ya saben, el tiempo de Noruega.
Afortunadamente, con paciencia… el tiempo de Noruega hizo que acabara levantando la niebla y, así, pudiéramos contemplar la gran masa de hielo que forma esta lengua del glaciar.
Finalmente, todo despejado.
Por fotos que he visto, el retroceso del glaciar es tremendo. Así está ahora, pero en 2008, el hielo azul llegaba hasta el lago.
Hace un tiempo se rompió… y eso hace que se derrita muchísimo más deprisa.
La bajada también vale la pena, para fijarte en otros detalles que no has visto en la subida…. Rocas grandiosas haciendo unos equilibrios imposibles…
Rocas suaves, erosioanadas por el hielo hasta dejarlas totalmente lijadas…
Lugares para el recuerdo…
Y puntos de vista distintos de la cascada más importante…
Importante, por la fuerza con que baja el agua…
Porque si es por altura, en esta excursión se pueden ver unos saltos de agua vertiginosos…
Volviendo hacia Olsen, la población más importante cerca de la entrada al parque, hay un lugar con unas vistas muy buenas…
Y ahora, al helicóptero.
Lo ideal sería hacerlo un día de cielo azul, sol, buen tiempo… Pero, tiempo de Noruega… Ya saben.
No tuvimos esa suerte. Aunque estaba cubierto, había visibilidad como para poder ver algo…
Poder sobrevolar el fiordo es una maravilla…
Al fondo, Loen… el pueblo donde estaba nuestro hotel.
Durante el vuelo, cinco personas más el piloto, el helicóptero se acerca lo más que puede a alguna zona de glaciar… Teniendo en cuenta que no se puede sobrevolar el hielo con fines turísticos.
En un día despejado, seguro que ves mucho más… pero como no puedes comparar, el viaje es alucinante…
Se llega casi hasta el sitio de la foto que decía que había buenas vistas… porque a la vuelta sobrevuelas Olsen…
Una experiencia, desde luego. Con mejores condiciones seguro que es mejor… pero lo volvería a hacer.
Ya en el hotel, el Loenfjord, uno de los mejores de todo el circuito, se impone un paseo por los alrededores…
Situado a la orilla de un fiordo, con una paz sobrecogedora…
Algún pescador, como mucho…
Ya os digo, un hotel donde podrías estar varios días sin problemas…
El pueblo es mínimo… unas cuantas casas, otro hotel más lujoso… y la iglesia.
Desde la iglesia hay una vista muy buena del pueblo y el fiordo al fondo…
También en la iglesia se encuentra un monumento en homenaje a las victimas de dos tsunamis producidos por desprendimientos de rocas -enormes- al fiordo. Estos desprendimientos produjeron una grandísima ola que arrasó el pueblo en dos ocasiones: 1905 y 1936.
Esperemos que no vuelva a pasar… y mientras, a disfrutar con la estancia en este pueblo con muchísimo encanto.
El tercer día empezó temprano, a las 8.35 teníamos el viaje en el Tren de Flam.
El Tren de Flam es un tren noruego, que utiliza la población como una línea ferroviaria más. Conecta Flam, en el fiordo, altitud 0 sobre el nivel del mar, con Myrdal a 866 metros de altura. En Myrdal hay una estación, en la que para el tren que une Oslo con Bergen.
Gracias al Tren de Flam todo el valle tiene una conexión con las ciudades y, por lo tanto, con el resto del país. Y lo que es más importante, las mercancías que entran por el fiordo se pueden distribuir por tren al resto de pueblos y, al contrario, a Flam y los pueblos cercanos, puede llegar de todo.
A nivel turístico, el Tren de Flam es interesante por ser una de las líneas ferroviarias más inclinadas del mundo. Normalmente, para salvar ese desnivel se utilizaría un tren cremallera o algo así… pero el Tren de Flam es un tren normal. Eso sí, tiene dos locomotoras. Una tira… y la otra empuja.
Además de esta curiosidad técnica… durante el recorrido se pueden ver paisajes muy llamativos… como el propio pueblo de Flam…
Un camino lleno de curvas, con múltiples túneles que utilizan para salvar los 866 metros de desnivel del recorrido.
Infinidad de cascaditas…
Y la famosa Kjosfossen.
Durante el trayecto, el Tren de Flam va haciendo paradas en los pueblos… porque en el fondo se trata de dar servicio a los habitantes del valle. Pero también tiene una parada, especialmente para los turistas, en un mirador para ver esta impresionante bajada de agua.
En determinados momentos, si tienes suerte, junto a la cascada, puede ser que veas alguna Huldra…
Después del viaje en el Tren de Flam, tocaba continuar ruta… y eso significaba fiordos.
Desde Gudvangen sale el ferry que llega a Kaupanger, por el fiordo Nærøyfjorden, uno de los brazos del Sognefjord.
El Sognefjord es uno de los fiordos más largos del mundo. Se mete más de 200 kilómetros tierra adentro. De él, salen varios brazos… uno de ellos, éste que íbamos a navegar.
Este fiordo es bastante ancho… pero lo que más impresiona es lo alto que es. Y eso sin contar que la profundidad puede superar los mil metros.
Hay que imaginarse todo eso cubierto del hielo que lo formó… incluido la zona de agua ahora.
De estas montañas impresionantes, caen, como no podía ser de otra forma, infinidad de cascadas…
De todo tipo y tamaño…
Ese agua del deshielo, que busca su camino al mar…
Durante el viaje también pasas por pueblitos…
Con sus cuatro casas y su iglesia…
Granjas, que ahora quizá tengan acceso por carretera, pero en el invierno, la única vía de comunicación es el fiordo.
Al igual que el tren, estos ferrys se usan para dar servicio de estas granjas. Es posible que, durante el viaje, atraque el barco a descargar mercancía o gente en alguna de estas granjas. Imaginad la profundidad del fiordo para que el barco se pueda acercar a la orilla…
Durante la travesía, no es de extrañar que llueva, salga el sol, se nuble, vuelva a llover… el tiempo en Noruega es así. Siempre con nuestro chubasquero a mano…
Llegada a Kaupanger… y seguimos la ruta.
En nuestro camino hacia el norte, hacia donde haríamos noche, nos acercamos al Parque Nacional Jostedal… una de las zonas de glaciares más importante de Europa.
En Brevatnet hacemos una parada para ver una pequeña lengua de uno de ellos…
Llama la atención el color azulado del hielo, que se distingue a simple vista.
En el corte se aprecia todavía más…
Continuamos viaje, en dirección a Loen, donde estaba el hotel… pero pasó otra de las cosas que te pueden pasar en Noruega. Carreteras cortadas.
Explico: las carreteras de Noruega no son como las nuestras. Salvo cerca de Oslo y Bergen no hay autovía. Tampoco hay muchas carreteras de un carril para cada sentido. En cuanto te alejas un poco de las zonas habitadas, tienes carreteras “combi”. Con un carril para los dos sentidos.
Por otro lado, hay mucha montaña… y llueve mucho. Es decir: desprendimientos de rocas. Carreteras cortadas.
Eso nos pasó. La carretera a Loen estaba cortada y tuvimos que dar un rodeo… atravesando otro fiordo, con el ferry que comunicaba Anda y Lote.
Más kilómetros para el viaje, pero otra experiencia.
La mañana del domingo 15 de julio empezó temprano. Visita panorámica a la ciudad de Bergen, con el autobús y un guía local… y algo de tiempo libre también.
Empezamos haciendo una parada en el puerto, donde podíamos ver una panorámica de la ciudad y la colina Floyen.
Las casas del Bryggen, de la Liga Hanseática…
Con el autobús recorrimos una buena parte de las calles más importantes… pero el Bryggen lo recorrimos a pie.
Para ver esas casitas… y esas calles… donde tantas cosas han pasado…
Desde el comercio y el trabajo en tiempos de Hansa…
Hasta, incluso, la Segunda Guerra Mundial. En la que, en esta parte de la ciudad, hubo cuarteles alemanes.
Actualmente está llena de tiendas… de pequeños bares…
Y existe un peligro. Con el paso del tiempo, se están viniendo abajo. Poco a poco se van inclinando y nadie sabe bien qué hacer para evitarlo.
Como en esta foto… Nada está recto:
Sin duda, la parte más reconocible del Bryggen es la que aparece en todas las guías… Las fachadas:
Después del Bryggen, al funicular que sube al monte Floyen…
Grandes vistas de toda la ciudad desde allí arriba…
Un curioso edificio con forma de piano de cola, el Grieg Hallen. Un auditorio de música con el nombre de este compositor noruego.
La zona del mercado del pescado, que luego visitaríamos…
Y el Bergenhus…
Donde una semana más tarde actuaría Bruce Springsteen and the E Street Band… Sí, ¡en ese recinto tan pequeño!
Arriba del monte Floyen hay que tener cuidado… porque se puede tener el primer contacto con los famosos Trolls…
Al bajar de la colina, unas pocas calles más abajo, está el Mercado del Pescado.
La primera vez que cruzas por esos tenderetes te sorprende una cosa… ¡una gran mayoría de los que atienden son españoles!
Son jóvenes que han ido a pasar la temporada turística a Noruega. Chavales que te ofrecen probar los distintos tipos de salmón, ballena…
Su objetivo es que compres, claro. Pero tampoco tienen mayor problema. Mientras que te preguntan de dónde eres, te van explicando y dando a probar el salmón “salvaje”, el de piscifactoría, el marinado…
También nos explican que hay tantos españoles vendiendo pescado, porque hay muchos españoles que vamos por allí… y compramos pescado.
Los alemanes parece que son más de comprar los jerseys típicos de escandinavia… súper abrigados. Pero claro, ¿qué haces con un jersey de esos en España? Te lo pones un día al año… o al lustro… ¡Y te asas!
En cambio, comer… ¡eso nos gusta! ¡Es lo nuestro!
Dicen que llegan los grandes cruceros a Bergen y muchos españoles se llevan kilos y kilos de salmón, en sus distintas formas. Te lo dan envasado al vacío y te aguanta una semana o diez días sin frío. Luego varios meses en la nevera.
Precios… creo recordar que el kilo del salmón salvaje eran 90 euros y el de piscifactoría 50 euros. El marinado algo más…
Y además, ¡aquí puedes pagar en casi lo que quieras!
Tienen unas mesas, en las que puedes consumir lo que compres…
Y una cosa que llama mucho la atención… ¡esa fruta!
Nos explicó la guía, que la fruta es tan buena y tan dulce por la cantidad de horas de luz que tienen allí… ¡y realmente está deliciosa!
Dejando el Mercado del Pescado, puestos de souvenirs… como en todos lados…
Y camino de una calle peatonal que hay que visitar, se pasa por la plaza Torgalmenningen con el monumento a los marineros.
Esculturas de marineros noruegos de distintas épocas flanquean el cubo central…
Un poco más adelante, a mano derecha, se ve el teatro Den Escena Nacional…
Con una escultura de otro noruego ilustre, Henrik Ibsen, en la fachada principal.
Vuelta a la calle peatonal, se ve la iglesia de Johanneskirken…
Y otros lugares de interés… como el quiosco de música que está cerca del lago del Byparken.
Existe el mito de que en Bergen siempre llueve. De hecho, se dice que, en Bergen, o llueve o está a punto de llover. Hasta el momento no llovía… pero efectivamente, no tardó en hacerlo…
Otros edificios curiosos, éste… que es simplemente un cuartel de bomberos…
Nykirken o Iglesia Nueva…
Aunque otra cosa que pasaba mucho en Noruega… es que tan pronto llueve como deja de llover. Así que siempre hay que ir acompañado de tu buen amigo: el chubasquero.
Lo mejor es perderse un poco… y descubrir pequeños rincones sorprendentes, que siempre puedes encontrar…
Ya se acercaba la hora de salir de Bergen hacia nuestro siguiente destino…
Pero camino de la salida de la ciudad… Bordeando la zona del Bergenhus… se encuentran unas casas flotantes, al estilo de las que se hacían antes, para guardar la pesca y las cosas de valor fuera del alcance de ratones y demás peligros…
Dejamos Bergen… Y camino de nuestro hotel hacemos una parada en unas cascaditas…
Se llaman cascadas de Tvindefossen… las primeras de muchas que íbamos a ver…
En estas vacaciones he hecho un viaje a Noruega. Un circuito en autobús llamado “Fiordos del Norte”.
El mayorista era Iberojet, pero en la práctica hemos ido con Cóndor, ya que no había gente suficiente para hacer grupos independientes y nos juntaron a los dos. En total, 20 personas.
Salimos el sábado 14 de julio de Madrid, por la tarde… y llegamos a Bergen en vuelo directo sobre las once y media.
Recogida por parte de la guía (Jenny) en el aeropuerto y traslado a Bergen. Primeras indicaciones sobre el viaje y sobre lo que vamos a encontrar…
Moneda, corona noruega, aunque se puede pagar con tarjeta en todos sitios y, en los muy turísticos incluso con euros.
Café, lo toman muy ligerito… Leche, no hay caliente.
Llamadas, si haces pocas, el móvil tuyo. Si haces muchas, hay unas tarjetas y no sé qué…
Con esto llegamos a Bergen… sábado noche. ¿Qué vamos a encontrar? Gente borracha.
Borracha, pero pacífica… podíamos salir a dar una vuelta sin problemas, sólo que no nos sorprendiera si les veíamos en mal estado…
Como a la mañana siguiente dejábamos Bergen en dirección al siguiente destino, había que salir. Las famosas casas del Brygger… el barrio de los comerciantes de la Liga Hanseática.
Al final del puerto, la zona donde, durante el día, se instala el mercado de pescado… ¡Ahora zona de fiesta!
Y al fondo, la colina Floyfjellet, o monte Floyen, para los amigos.
Bergen está bastante al sur del círculo polar ártico, con lo que anochece… pero sin llegar a ser noche cerrada. Hay una claridad en el cielo extraña… ¡para ser la una menos cuarto de la mañana!
En esta plaza hay una escultura a Ludvig Holdberg, un escritor noruego, que durante el día está tan rodeada de puestos de souvenirs que casi no se ve.
Era verdad que la gente iba bastante borracha. A mí se me acercó uno, pero era muy amigable. Estuvimos hablando sobre de dónde era, qué hacía haciendo fotos y esas cosas, pero siempre de buen rollo.
Aunque no hacía mucho frío, se podría decir que estaba fresquito. Eso sí, las chicas lucían pierna sin problemas. Supongo que, aunque fresco, para ellos sería calor.
Vuelta hacia el hotel, pasando por una casa que tiene el museo Buekorps… Creo que se podría decir que son como los Boy Scouts, pero vamos, que lo que me pareció curioso era el arco.
Y ya volviendo, sobre la una y cuarto, por la calle peatonal Strandgaten… Al hotel Confort Holberg. Una semana después, y fuera de circuito, volvería a Bergen para los conciertos de Bruce Springsteen del 23 y 24 de julio.
Una gira como la Wrecking Ball Tour de Bruce Springsteen mueve un montón de camiones. Con los instrumentos, las partes del escenario, del suelo que se coloca en el estacio, de las torres de retardo, el equipo de sonido, de luces, de imagen, cables, cadenas, vallas, catering, generadores eléctricos… ¡hasta el aire acondicionado de debajo del escenario!
Pero una vez que llegan los camiones a la ciudad del concierto… ¿Qué pasa hasta que vuelven a estar cargados?
No sé si alguno tendrá otra ocupación aparte de conductor de camión… pero desde luego, hay alguno que utiliza el tiempo libre para ganarse un buen moreno, ¡sin playa!
Fotos tomadas en San Sebastián, el día del concierto, en 2012.
Seguro que hay otras formas, pero yo os cuento la mía… La que considero que es la mejor y la que menos quebraderos de cabeza os va a dar a corto, medio y largo plazo.
Yo antes era muy feliz con el programa Flac Frontend. Tenía mis conciertos de Bruce, los convertía con ese programa a Wav y los grababa en tres cd de audio perfectamente.
Es muy importante para mí que no pierdan nada de calidad ni se compriman. No soporto cuando estoy escuchando un concierto y oigo un clic, o un pequeño saltito, cada vez que cambia el corte del cd.
Pues bien… en un momento dado, el Flac Frontend dejó de funcionar con mi windows. Esperé actualizaciones, pero nada. Busqué otros programas… algunos gratuitos, otros de pago… Pero no eran totalmente satisfactorios.
Lo último que estaba haciendo era utilizar el OJOsoft Audio Converter y grabar los cd de audio con el Power2Go… Lo hacía casi bien, pero el saltito estaba. Aunque le echaba la culpa al reproductor de cd del coche…
Hoy ya ha sido el remate, cuando he oído ruidos y saltos… ¡me había hecho mal también la conversión! El archivo .flac estaba bien, pero el OJOsoft lo convertía mal a wav…
Así que harto de tanto ir por ahí probando y probando, perdiendo el tiempo y cds…
Tras mi último concierto de esta gira, en Bergen, le quedaban tres conciertos a Bruce Springsteen y la E Street Band para terminar la manga europea del Wrecking Ball Tour…
Un pequeño grupo del Stone Pony más Azucena y Consuelo, que coincidimos con ellas en Bergen, viajaban a estos conciertos… Sin duda, tocaron el cielo.
Lo que ha pasado en estas tres últimas citas de esta gira europea no tiene nombre… Ha sido totalmente increíble. Las noches más especiales posibles, como nadie hubiera soñado.
La primera noche de Gotheborg, el siguiente concierto al último mío, trajo el estreno de Drive all night. ¡¡Drive all night!! Toda la gira diciendo, ojalá toque Drive all night… Y la tocó en Gotheborg el 27 de julio de 2012… Otra vez Gotheborg (en 2008 ya tuvieron el honor de verla).
¡Qué canción! ¡Qué intensidad! ¡Qué fuerza! ¡Cómo la tocaron! Sin palabras…
Para mí, sólo con Drive all night ya se justifica todo… y pongo ese concierto en la lista de irrepetibles. Pero además, tocaron seis canciones antes de We take care of our own… incluída Something in the night…
Lo demás ya lo he visto en mis ocho conciertos de esta gira, pero ¡Drive all night! ¡Bruce! ¡Drive all night!
Gotheborg 27-7-2012
The Promised Land
Prove It All Night
Cover Me
Something in the Night
My Love Will Not Let You Down
We Take Care of Our Own
Wrecking Ball
Death to my Hometown
My City of Ruins
Spirit in the Night
Girls in Their Summer Clothes
Jack of all Trades
Youngstown
Murder Incorporated
Johnny 99
Working on the Highway
Darlington County
Shackled and Drawn
Waitin’ on a Sunny Day
Drive All Night
The Rising
Radio Nowhere
Badlands
We Are Alive
Born in the U.S.A.
Born to Run
Rosalita (Come Out Tonight)
Seven Nights to Rock
Dancing in The Dark
Tenth Avenue Freeze-Out
Twist and Shout
FOTO: DANNY CLINCH
Tras este primer concierto más “estándar”… llega el día siguiente en la misma ciudad… y ¿qué pasa? Esperas cambios… muchos… Siempre ocurre…
En Bergen, cuando yo estuve, de las 29 canciones del primer día, 15 no las tocó el segundo día. Y en su lugar tocó 18 distintas.
En Gotheborg, de las 31 canciones del primer día, 19 no las tocó el segundo día… y tocó otras 19 distintas en sustitución.
Además, la segunda noche (aunque de noche nada) les diluvió antes de la entrada al concierto… durante la espera… Lo que he podido leer de la gente que estuvo allí, es unánime… ¡fue tremenda la cantidad de agua que les cayó!
De esta manera, el comienzo con Who’ll stop the rain y seis canciones más, incluida Lost in the flood antes de We take care of our own está más que justificado… En este momento ya nadie se acordaba de la lluvia…
Gotheborg 27-7-2012
Who’ll Stop the Rain?
The Ties That Bind
Out in the Street
Downbound Train
I’m Goin’ Down
My Lucky Day
Lost in the Flood
We Take Care Of Our Own
Wrecking Ball
Death to My Hometown
My City of Ruins
It’s Hard To Be A Saint in the City
Frankie
The River
Because the Night
Lonesome Day
Hungry Heart
Shackled and Drawn
Waitin’ on a Sunny Day
Where The Bands Are
Backstreets
Badlands
Land of Hope and Dreams
Thunder Road
Born in the U.S.A.
Born to Run
Ramrod
Dancing in the Dark
Tenth Avenue Freeze-Out
Jungleland
Twist and Shout/La Bamba
Entre las joyas que aparecen este segundo día están It’s hard to be a saint in the City, Frankie, Where the Bands are… todas dificilísimas de pillar en directo… ¡imaginad todas juntas!
The River, en esta ocasión, sin falsete y haciendo que el público haga el coro tradicional. Because the night con un solo más largo de lo habitual…
De Backstreets ni hablamos… Alucinante…
Aunque sin duda, sin duda, sin duda, sin duda… Así como el momento de la noche anterior fue Drive all night, el momento de la segunda noche llegó al final… en los bises avanzados… cuando ya todo el mundo esperaba el Twist and Shout y a casa…
Después de Tenth Avenue y el homenaje a Clarence, Bruce dice que Suecia siempre fue especial para Clarence y que, aunque no lo habían practicado ni tocado, dedicaban JUNGLELAND al Big Man…
Súper emocionante. Bruce perfecto, pero Jake lo borda. ¡Qué momento tan especial ese solo de saxo! ¡Y el final! Con Jake llorando con Bruce y Roy acercándose a abrazarle… Y Nils… Vivirlo allí debió ser inolvidable.
FOTO: FREDRIK HED via Twiiter@fredrikhed
Y llega la última cita en Europa, el concierto número 33 desde aquél 13 de mayo en que le vimos en Sevilla… y cómo ha cambiado la cosa… Llega Helsinki el 31 de julio de 2012.
Lo que pasó aquella tarde-noche, tampoco tiene nombre… Es digno de la “leyenda de Springsteen”… de esas anécdotas y batallitas que oyes y que nunca sabes si realmente fue así, sólo que esta vez sí fue.
Para empezar, una hora y media antes de la hora de comienzo de concierto y, con la gente entrando todavía al estadio, salió Bruce al escenario y tocó cinco canciones en acústico: I’ll Work For Your Love, Leap of Faith, No Surrender, For You y Blinded By The Light. Una media hora de pre-concierto.
FOTO: JO LÓPEZ
Yo viví algo así en París en el 2003… tres canciones mientras íbamos entrando… Pero en Helsinki, después de terminar, se bajó a las primeras filas y estuvo recorriéndolas saludando a los fans. El siguiente vídeo no tiene desperdicio, hay que verlo entero.
Como curiosidad, este timelapse de cómo iba entrando la gente al estadio está muy bien. Alguien de los que trabajan en el montaje de la gira lo debió hacer.
Pero lo de Helsinki no quedó en eso… Sin contar la media hora acústica y los saludos… Cuando empezó el concierto, pocos esperaban que fuera a tocar cuatro horas y seis minutos más. ¡Batiendo el récord de Madrid hasta entonces!
Helsinki 31-7-2012
Mini concierto acústico (Bruce) (18:30):
I’ll Work For Your Love
Leap of Faith
No Surrender
For You
Blinded By The Light
Bruce Springsteen & The E Street Band (19:53):
Rockin’ All Over the World
Night
Out in the Street
Loose Ends
’78 Intro – Prove it All Night
We Take Care of Our Own
Wrecking Ball
Death to My Hometown
My City of Ruins
Does This Bus Stop at 82nd Street?
Be True
Jack of All Trades
Downbound Train
Because the Night
Lonesome Day
Darlington County
Light of Day
Shackled and Drawn
Waitin’ on a Sunny Day
Back in Your Arms
The Rising
Badlands
Land of Hope and Dreams
We Are Alive
Born in the U.S.A.
Born to Run
Detroit Medley
Glory Days
Dancing in the Dark
Tenth Avenue Freeze-Out
I Don’t Wanna Go Home
(Your Love Keeps Liftin’ Me) Higher and Higher
Twist & Shout
(23:59)
¡Qué set list!
Por no repetir todo, destacar el comienzo con Rocking all over the World, Loose Ends y Prove it all night con la intro del 78… Como en Barcelona primera noche. Con estas tres joyazas ya te das por servido en un concierto…
Does this bus stop at 82nd street, que la tocó en San Sebastián y nos pareció increíble… aquí queda disimulada entre los Light of Day, BACK IN YOUR ARMS, Detroit Medley…
Una noche bastante festiva… y con un cierre inolvidable. I don’t wanna go home con Steve, autor de la canción popularizada por Southside Johnny and the Asbury Jukes.
Yo hubiera preferido una versión con banda, pero bueno… momentazo igualmente, teniendo en cuenta que es el último de la gira.
Y el cierre con Higher and Higher… Me hubiera encantado pillarla, porque en la gira del 2009, cuando cerraba siempre con ella era alucinante. En San Sebastián la pude oír durante la prueba de sonido… pero no es lo mismo.
¡Gran manera de terminar! Aunque luego le quedara el Twist and Shout de siempre…
En definitiva, unos conciertos increíbles… como todos. Da igual si ves uno que quince… acabas igual de alucinado, aunque quince veces alucinado.
No hay límites de momento… 62 años, para 63 en septiembre, tiene Bruce. Ahora toca un descanso y comienza la gira americana de estadios el 14 de agosto en Boston. ¿Qué pasará? Nadie lo sabe. ¿Puede tocar cuatro horas en Estados Unidos? ¿El público aguantará? Veremos… Desde luego, de un tiempo a esta parte, los fans de Estados Unidos dicen que “no has visto un concierto de Bruce Springsteen hasta que has venido a Europa”.
Al final, las discusiones sobre ciudades favoritas, lugares mejores, mejor público… son absurdas. Lo importante es lo que haga Bruce, dónde lo haga es lo de menos… Aunque luego sea verdad que “estadísticamente” haya ciudades más propensas a los grandes conciertos, como Gotheborg. ¿Quiere eso decir que Bruce se siente sueco? No creo…
Me quedo con esta dedicatoria que ha puesto en su página oficial:
“Muchas gracias a todos nuestros fans europeos. Todo nuestro amor. Bruce Springsteen and the E Street Band“. Desde luego, me siento aludido.
Gracias a vosotros por cómo nos hacéis sentir y por todas estas vivencias.